METI, tal como lo explica el astrónomo de la Universidad de Kansas, Dimitra Atri, contempla utilizar longitudes de onda específicas para la transmisión: 1,42 GHz y 4,46 GHz, que se encuentran habitualmente en las emisiones electromagnéticas naturales -la primera, por ejemplo, corresponde a la frecuencia natural de resonancia del hidrógeno- y resultarían más simples de captar por razas extraterrestres que sólo dispongan de una “modesta capacidad técnica”. También recomiendan establecer una suerte de “faro de transmisión” dedicado a la emisión de mensajes con una programación periódica.

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