Las implicaciones son enormes, la número uno, por supuesto, el hecho de que no estamos solos en el universo, que está empezando a ser cuestionado y reconocido incluso por el Vaticano. Pero creo que el hecho de saber que el universo rebosa vida inteligente, hace emerger una gran esperanza. Las implicaciones inmediatas, por supuesto, son bastante profundas a nivel geopolítico, en el sentido de qué es lo hacemos al respecto, y cómo respondemos. Lo que no queremos hacer es responder de la misma forma que lo venimos haciendo desde hace 60 años, con una respuesta militar o militarizada, o con la clase de paranoia que ha definido el comportamiento humano en lo relativo a aquellas cosas que no conoce; deberíamos estar mejor informados.

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