encuentros extraordinariamente cercanos con seres extraterrestres y con naves espaciales, algunos desde muy cerca. Y con muchos testigos, tantos como 50, en ocasiones. Nos dimos cuenta de que, de hecho, habíamos aprendido a establecer contacto, pero que al mundo todavía se le seguía diciendo que nada de esto era verdad.
Por eso, fue importante contactar con la gente que estaba dentro de los proyectos clasificados, los que se ocupaban de esto: compañías, como Northrop Grumman, la de mi tío, o Lockheed Martin, la CIA, el Pentágono, para que reconocieran abiertamente que, de hecho, existe una larga historia de pruebas y evidencia de civilizaciones extraterrestres que visitan la Tierra. Decidimos que era el momento de impulsar una iniciativa para revelar esta información al público.

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