Ved entonces cuál será la vejez del Mundo, irreligión, desorden, iracionabilidad en todos los bienes.

Cuando todas estas cosas ocurran, ¡oh Asclepio!, entonces aquel Señor y Padre, el Dios, primer Poderoso y Gobernador del dios uno, considerados estos hechos y crímines voluntarios, de su propia Voluntad, que es la Benignidad del Dios, resistirá a los vicios y a la general corrupción, corregirá los errores, consumirá la entera maldad ahogándola en diluvio o consumiéndola por fuego o destruyéndola con epidemias pestilentes dispersas por lugares de la tierra, para devolver al Mundo su antiguo rostro, para que vuelva a ser adorable y admirable, y para que los hombres que entonces hubiere celebren con frecuentes himnos, ruegos y bendiciones al Dios, Hacedor y Recomponedor de la Obra.

Y así será el nacimiento del Mundo: renovación de todas las cosas buenas, restitución de la santísima y muy piadosa Naturaleza del Mundo, Querer que es y fué sempiterno sin comienzo, porque la Voluntad del Dios no empezó nunca, siempre es la misma que es, sempiterna. Porque el ser del Dios no consiste en nada más que en la Decisión de su Voluntad.

Anuncios