Un tiempo vendrá en que se vea que los Egipcios han honrado en vano a los dioses con espíritu piadoso y religión perseverante: la pureza de la veneración se verá frustrada y su provecho inútil.

Los dioses dejarán la Tierra y volverán al Cielo, abandonarán Egipto, patria que fué domicilio de venerables liturgias, y vendrá a ser una Viuda, privada de la presencia de los númenes.

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