Las malas fuentes constituyen otro virus dentro del contactismo que involucra, también, a los mismísimos investigadores. Y lo peor de todo, es un virus casi inevitable por la gran cantidad de información que circula y que muchas veces oculta su dudosa procedencia.

Más de un testigo de contacto – y aquí me incluyo – ha decidido ir más allá de su experiencia e investigar todo lo que rodea el fenómeno de los ovnis. Estas informaciones complementarias ayudan a enmarcar la experiencia con los no identificados.

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