las características que debería poseer toda auténtica comunicación, estas son:
Todo buen mensaje debe ser coherente y lógico.
Contener una sabiduría sencilla y profunda.
Ser positivo y de alternativa, y no caer jamás en el juego del catastrofismo.
Siempre aportará algo nuevo, y no será sólo la repetición de mensajes anteriores. Además, los mensajes no se contradicen, sino que se amplían y profundizan.
Los mensajes auténticos son atemporales. No importa cuando se recibió, pues al leerlos uno sienten que cumplen su función en el aquí y el ahora. Su sabiduría rompe el espacio tiempo.
Son de proyección futura, trayendo un aporte que la intuición percibe y la mente muchas veces no logra comprender.
Un verdadero mensaje debe ser universalista y no personal, ni exclusivo.
Propone un trabajo y un cambio para bien.
No confunde, ni entra en contradicciones y mantiene una línea de amor y respeto para todo y para con todos.
Y lo más importante: los mensajes se reciben con alegría, por cuanto no es rutina de costumbre. Toda
comunicación trae consigo Amor.

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