La telepatía es una capacidad inherente y natural al ser humano. Ejemplos lo vemos a diario: como cuando “adivinamos” lo que alguien nos va a decir antes de que pronuncie palabra alguna, o cuando pensamos “algo” y de pronto una persona nos “escucha”, como si hubiésemos expresado nuestra idea en voz alta.

¿A quién no le ocurrió? El tema pasa por desarrollarlo.

Y no es difícil abrir la mente cuando uno adquiere una técnica de adiestramiento basada en la respiración consciente y la concentración. La meditación, como afirmamos en el artículo anterior, es la base de toda preparación psíquica.

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