Cuando se crean grandes grupos humanos que siguen un ideal, objetivo o conjuntos de principios, la mayoría de las expectativas se centran, conciente o inconcientemente, en la cabeza de la agrupación. Al margen de que esta organización sea visible – pues hay cargos jerárquicos, grados o funciones – o invisible – supuestamente no hay estructura, pero existe sutilmente en la práctica – tarde o temprano ésta puede alejarse del mensaje y devenir en confusión.

Usualmente todo se centra en el líder y se genera un lazo de dependencia que podría llevarnos, en muchos casos, al siguiente punto que tocaremos a continuación – el “religioso”.

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