Usé el tambor de la Serpiente. Vestí la toga púrpura y dorada. Coloqué en mi cabeza, yo, la corona de Plata. A mi alrededor el círculo de cinabrio brillaba. Levanté mis brazos e hice la invocación que abre el camino a los planos del más allá, llamé a los SEÑORES y de las SEÑALES en sus casas: Señores de los dos horizontes, observadores de los triples portales, permanezca Uno a la derecha y Uno a la izquierda cuando la ESTRELLA se eleve a su trono y gobierne sobre su señal. Sí, tu oscuro príncipe de ARULU, abre los portales de lo atenuado, tierra oculta, y libérala de quien la mantienes prisionera.

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