Unos ciento treinta años AC, Egipto, la antigua Khem, estaba en confusión y muchas delegaciones de
sacerdotes fueron enviados a otras partes del mundo.
Entre estos había algunos de los sacerdotes de la pirámide quienes cargaban con ellos las Tablas
Esmeralda como un talismán con el cual podían ejercer autoridad sobre los menos avanzados sacerdotes
de razas descendidas de otras colonias atlantes.
Se entendía de la leyenda que las tablas daban al portador la autoridad de Thoth.
El grupo particular de sacerdotes que portaban las tablas emigraron al Sur de América en donde
encontraron una raza floreciente, los Mayas, quienes les recordaban mucho de la sabiduría antigua.

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