Una vez, en el tiempo pasado, alcancé la gran Barrera, y vi en las orillas en donde el tiempo no existe, las formas sin forma de los PERROS DE CAZA de la barrera. Sí, escondidos en medio más allá del tiempo los encontré; y ELLOS, oliéndome a la distancia, se levantaron y su aullido se pudo escuchar de ciclo a ciclo y moverse a través del espacio hacia mi alma.

Huí entonces rápidamente ante ellos, de vuelta al impensable fin del tiempo. Pero ellos siempre me persiguieron, moviéndose en extraños ángulos no conocidos por el hombre. Sí, en las grises orillas del fin del ESPACIO-TIEMPO encontré a los PERROS DE CAZA de la Barrera, cuervos para el Alma que intenta ir más allá.

Huí a través de los círculos de regreso a mi cuerpo. Huí, y rápido ellos me siguieron. Sí, me siguieron los devoradores, buscando entre los ángulos devorarse mi Alma.

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