Thoth era un inmortal, es decir, él había conquistado la muerte, pasando solamente cuando quisiera e
incluso entonces no era a través de la muerte. Su vasta sabiduría lo hizo gobernar sobre las varias colonias
atlantes, incluyendo las del Sur y Centro América.
Cuando llegó el tiempo de que dejara Egipto, creó la Gran Pirámide en la entrada de los Grandes Salones
de Amenti, colocó en ella sus registros, y señaló guardias para sus secretos de entre lo más elevado de su
gente.
En tiempos posteriores, los descendientes de estos guardias se volvieron los sacerdotes de las pirámides,

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