Si alguien viniere a ti por consejo, deja que hable libremente, que aquello por lo que ha venido a ti sea hecho. Si duda en abrir su corazón a ti, es por causa tuya, el juicio, es incorrecto.

No repitas un diálogo extravagante, ni lo escuches, puesto que es la palabra de uno que no está en equilibrio. No hables de eso, para que el que esté frente a ti conozca la sabiduría.

El silencio es de gran beneficio. Una abundancia de diálogo no es de provecho. No exaltes tu corazón sobre los hijos de los hombres, para que no sea llevado más abajo que el polvo.

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