se alcanza el éxtasis supremamente lúcido, la super-conciencia del Kaivalia, que nada tiene que ver con el sueño del Nirvana, con la pérdida del Samadhi, ni con la inmersión en el Inconsciente Colectivo, ni con el cambio del centro de la individualidad hacia un punto equidistante entre la conciencia y lo inconsciente, que sería el Selbst de Jung.

Anuncios