Proyecté mi alma a través de la belleza de la infinidad, lejos a través del espacio volé con mis pensamientos.
Descansé ahí en un planeta de belleza. Variedades de armonía llenaban el aire.
Formas habían, moviéndose en Orden, grandes y majestuosas como estrellas en la noche; organizadas en armonía, en equilibrio ordenadas, símbolos de lo Cósmico, como en la Ley.
Muchas de las estrellas pasé en mi viaje, muchas de las razas de los hombres en sus mundos; algunos llegando alto como las estrellas de la mañana, algunos cayendo bajo en la negrura de la noche.
Todos y cada uno de ellos luchando, ganando las alturas y sondando, moviéndose a veces en los planos de la brillantez, viviendo a través de la oscuridad, ganando la Luz.

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