Escuchen, escuchen, escuchen, señores Oscuros y Brillantes, y por sus nombres secretos, nombres que conozco y puedo pronunciar, escuchen y obedezcan mi voluntad.

Encendí entonces la flama en mi círculo y la llamé a ELLA en los planos-espacio del más allá. Hija de la Luz regresa de ARULU.

Siete veces y siete veces he pasado a través del fuego. No he tomado alimento. No he bebido agua. Te llamo desde ARULU, desde los reinos de EKERSHEGAL. Te invoco, dama de la Luz.

Entonces ante mí surgieron las oscuras figuras; sí, las figuras de los Señores de Arulu. Se partieron ante mí y surgió la Señora de la Luz.

Libre era ella ahora de los SEÑORES de la noche, libre de vivir en la Luz del Sol terrestre, libre de vivir como una hija de la Luz.

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