Es este el Cuerpo de la Resurrección del Taoísmo y del Kristianismo Esotérico. Se ve como rojo, sutil, pero es duro como el rubí, como esas estrellas Novas, o esos soles que se han desplomado sobre sí mismo, en el Sí-Mismo, se han hecho enanos, pero pesan más que todo el Universo. Esa “materia” la obtiene el Mago Kula, como premio en su transmutación kaiválica. Y será con ese Cuerpo con el que el Héroe inmortalizado, el Asen, pueda salir de este Universo demiúrgico, liberándose por siempre de su prisión, derrotándolo. Se ha salido, además, del Eterno Retorno, hacia “algo jamás soñado ni por los más grandes utopistas”… Y en la tumba del Mago taoísta no se encontrará un cadáver, sino una Espada, símbolo de su triunfo y resurrección en Vajra.

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